Empezamos otro bloque de «Un ancla en la tormenta» en el cual D. Miguel Ángel Bondia Brisa —canónigo de la Colegiata de san Bartolomé y san Miguel Arcángel (Valencia, España) y doctor en Teología, con una tesis doctoral sobre san Juan de Ribera— nos presentará al gran Patriarca de Valencia : San Juan de Ribera. A través de anécdotas, escritos y hechos, pone de relieve las virtudes y la labor pastoral que han dado a este gran santo la reputación de ser «una lumbrera de España» (san Pío V). Recorreremos su infancia y los estudios que le prepararon para asumir sus encargos pastorales; su esmerada aplicación del Concilio de Trento a la archidiócesis de Valencia; las fundaciones que realizó con vistas a mejorar la labor pastoral, especialmente la predicación; su relación con la Eucaristía, la Virgen y otros santos contemporáneos suyos; y por último, su papel fundamental en la evangelización de los moriscos.
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- Categoría: San Juan de Ribera
En el primer programa de este bloque de «Un ancla en la tormenta» que nos adentrará en la vida de san Juan de Ribera, D. Miguel Ángel Bondia Brisa —Canónigo de la Colegiata de San Bartolomé y San Miguel Arcángel (Valencia, España) y doctor en Teología, especializado en san Juan de Ribera— nos presenta unas pinceladas de la historia familiar del gran santo que llegará a ser arzobispo patriarca de Valencia. Destaca el papel central de su tía, la venerable Teresa Enriquez de Alvarado y de sus padres, los cuales fueron fundamentales en su vocación sacerdotal, inculcándole una gran devoción a la Eucaristía y prestando especial cuidado a sus estudios, preparando así a este alumno aventajado para acoger su futura vocación de arzobispo y patriarca.
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Último podcast
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En este penúltimo programa de «Un ancla en la tormenta», el Prof. Ricardo Ruiz de la Serna, profesor de Historia del Mundo Actual en CEU San Pablo (Madrid, España) y autor del libro «El genocidio armenio», nos hace esta pregunta: ¿Cómo se termina un genocidio? Veremos los acontecimientos más relevantes que llevaron al final del genocidio, como la batalla de Sardarapat (1918), el incendio de la ciudad de Esmirna (1922) y la integración de la República Democrática de Armenia en la Unión Soviética. Aunque se ha preservado la memoria de la tragedia entre las comunidades armenias, quedan grandes sombras que pesan sobre el genocidio, sobre todo la impunidad de los responsables, la falta de restitución por las pérdidas de la Armenia histórica, y la destrucción del patrimonio cultural —y por tanto, de la memoria del pueblo armenio—. Aunque las prácticas genocidas serán reflejadas en el Holocausto de los judíos poco después, «El genocidio armenio» se distinguirá por los daños sucedidos y nunca recompensados, quedándose así «congelado en el tiempo».
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